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CrónicasNacional

Advierten aumento de migración desde ciudades hacia zonas rurales del sur de Chile

El estudio UCT analiza esta tendencia en La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, asociada a la expansión de las parcelas de agrado y a nuevos desafíos de planificación territorial.

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Durante décadas, la migración en Chile se entendió principalmente como un traslado desde el campo hacia la ciudad. Hoy, la Universidad Católica de Temuco analiza un movimiento contrario: habitantes urbanos que están optando por instalarse en sectores rurales del sur del país.

El análisis es parte del Fondecyt Regular 1231643 “Al campo me voy: principios de elección residencial e identidad de clases medias en áreas rurales al sur de Chile”, liderado por el académico UCT Félix Rojo Mendoza, que estudia las razones detrás de estos desplazamientos hacia La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos.

Según explica Rojo, en la última década esta migración ha aumentado y comienza a incidir en la dinámica demográfica de distintas comunas del sur. Aunque la población rural disminuye en términos generales, el estudio identifica territorios donde esa caída resulta menor o incluso logra revertirse gracias a la llegada de personas desde áreas urbanas.

“Los municipios donde la población rural creció o disminuyó menos coinciden con aquellos que registran mayores flujos de migración de origen urbano”, explica el investigador y precisa que la tendencia toma especial fuerza en comunas como Freire, Villarrica y Pucón, en La Araucanía; Panguipulli y Mariquina, en Los Ríos; y Puerto Varas, en Los Lagos.

Más que una búsqueda de tranquilidad
El traslado al campo responde a que muchas familias buscan una mejor calidad de vida, cercanía con la naturaleza y entornos menos congestionados, con especial incidencian de factores económicos. “En Chile, el aumento de los precios de la vivienda en las ciudades ha llevado a muchas familias a considerar sectores rurales como una alternativa para acceder a la casa propia”, explica Rojo.

El estudio también identifica un perfil distinto al de la población rural tradicional: personas más jóvenes, con mayores niveles educativos y trayectorias laborales vinculadas principalmente al sector servicios.

Nuevas presiones sobre el suelo rural
En este escenario, la subdivisión de predios rurales ha impulsado un mercado inmobiliario en sectores históricamente agrícolas. Este avance ha puesto presión sobre la vocación productiva de estos territorios y ha abierto nuevas preguntas para la planificación rural.

“Las parcelas de agrado cumplen un rol central en este proceso. Han facilitado nuevas formas de ocupación del espacio rural y han contribuido al crecimiento del uso residencial del suelo”, sostiene Rojo.

De acuerdo con la investigación, la llegada de nuevos habitantes puede incrementar el valor del suelo y el costo de vida, además de aumentar la presión sobre la vivienda, los servicios y la infraestructura disponible. Para el académico, estos efectos responden a una transformación más amplia: “Estamos observando cambios profundos en la forma de habitar el territorio. No solo llegan nuevos habitantes al campo; también cambian las dinámicas económicas, la composición social de las comunidades y los usos del suelo”.

El académico advierte la necesidad de fortalecer la planificación territorial para ordenar el crecimiento residencial y resguardar los recursos naturales, los suelos agrícolas y las formas de vida rurales. “La discusión sobre las parcelas de agrado refleja uno de los grandes desafíos del país: cómo equilibrar el legítimo interés de las personas por elegir dónde vivir con la necesidad de asegurar un desarrollo territorial sostenible para las futuras generaciones”, concluye.

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