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La justicia y la élite de este país: Los que envían a “clases de ética” a corruptos, ahora envía a “tratamientos de control de impulsos” a un abusador sexual.

Esa fue la sentencia que le dieron a Juan Cristóbal Said, tras ser acusado de abuso sexual, hecho que habría ocurrido en su casa.

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Cuando Las Tesis en su canción gritaban “El patriarcado es un juez que nos juzga por nacer, y nuestro castigo es la violencia que no ves” queda en manifiesto  en estos casos, donde una vez más se deja a los hijos de los poderosos de este país libres y a sus víctimas indefensas de sus agresores sexuales. 

El pasado 23 de febrero, finalizó el juicio del universitario de 22 años, Juan Cristóbal Said, perteneciente a una de las familias más millonarias del país, donde su víctima A.Z.V lo acusa de violación sexual ocurrida en la casa del joven, después de estar en una fiesta organizada por él. 

El fiscal a cargo fue Felipe Cembrano de la fiscalía de Delitos Sexuales, quien  modificó la acusación de violación dejándola como abuso sexual, ya que es una pena mucho menor. Pese al relato de la víctima y posterior audio filtrado que por boca del mismo joven, afirmó que él le comenzó a dar besos a A.Z.V mientras que ella le decía en reiteradas veces que «¡No!», donde Juan Cristóbal agrega lo siguiente: «Lo único que sé es que si se la metí, yo creo que sí, no te voy a mentir (…) No entiendo por qué ella no se fue, por qué dejó que pasara esto». 

Pese a que se filtró esta importante prueba, el reportaje realizado por El Mostrador, dice que dejaron a Juan Cristóbal Said en “tratamiento de control de impulsos”, donde además se dice que nunca se le tomó declaración al universitario. 

Esto sin duda es un hecho grave, donde hay pruebas concretas donde se confirma por el mismo acusado que cometió tal violación en su casa y la justicia lo deja en rehabilitación.

Se creería que este sería el único escándalo que tiene esta familia, que es dueña de Parque Arauco, Embotellados Andina y Scotiabank, pues están equivocados, ya que el primo hermano de Juan Cristóbal Said, quien en la actualidad tiene 19 años, fue acusado por la madre de su media hermana (una niña que cuando ocurrieron los hechos tenía solo seis años) de abuso sexual, donde la menor a través de llantos, le confiesa a su profesora que su hermano grande le tocaba sus partes íntimas. 

La causa la llevó el mismo fiscal de Delitos Sexuales, Felipe Cembrano y los mismos abogados de su primo hermano, Hugo Rivera y Sergio Bunger en el mismo centro penitenciario de Las Condes. 

Tanto el acusado L.A.P y la pequeña víctima F.O.P tienen el mismo padre, un abogado de Santiago y socio del conocido estudio jurídico “Guerreros Olivos”. Y tal como revela El Mostrador, la madre de la niña dice: “Nos señalaron (en el colegio de la niña víctima, The Grange School) que durante la mañana del 19 de octubre (de 2018) ella se había puesto a llorar intensamente, por lo que una de sus profesoras le había preguntado si había algo que les quisiera contar y mi hija les dijo que su hermano grande la tocaba sus partes privadas. La profesora le preguntó cuáles eran las partes privadas que él le tocaba, y la niña le dijo: el potito. Las pechugas, las mini pechugas y la vagina. Ese mismo día (…) me informaron también que el colegio haría la denuncia correspondiente a tribunales”. 

Pese a que esta denuncia fue hace dos años, se mantuvo igual que muchas leyes del Congreso, durmiendo plácidamente sin tomarse como urgentes. Si no hubiera sido por la presión de la Defensoría de la Niñez, seguiría descansando en el Poder Judicial. 

Se dieron 60 días para investigar, sin embargo, tiempo después se dice que no reunieron antecedentes, donde al final el 22 de marzo de este año, se determinó que el acusado tiene prohibido acercarse a la pequeña víctima, sin recibir sanción alguna como “ir a tratamiento para controlar sus impulsos”, donde su víctima y media hermana se suma a la muchas otras víctimas que quedan sin justicia y protección por los jueces del país. 

Tal como recalca El Mostrador, tanto el fiscal Felipe Cembrano como el Fiscal Regional Metropolitano Oriente Manuel Guerra, suelen trabajar estos “casos delicados”, nombre que le colocan cuando se tratan de acusaciones a hijos de poderosos, de personas que controlan la economía del país. 

Sin duda este tipo de casos y sus respectivas resoluciones, son un balde de agua fría para todas las víctimas de abuso y violación sexual, donde el dinero manda en vez de la justicia. Solo hay que recordar cuando se vinculó al exsuegro de Martín Pradenas, quien es empresario y líder gremial de La Araucanía, quienes decían que protegía a su exyerno, quien ahora se encuentra en prisión preventiva mientras dura la investigación del caso de Antonia Barra. 

Casos como los del Grupo Said, donde el dinero gana sobre la justicia, es que son muchas las víctimas que no denuncian a sus agresores sexuales, por miedo a que no les crean o que queden libres cargando en sus hombros tal oscuro día, haciendo como si nada hubiera pasado. 

Por: Catalina Nahuelfil Henríquez 

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