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Crónicas

Una Navidad sin mis hijos…

Muchos padres han perdido el sentido de estas fechas, debido a que no pueden compartir con sus hijos.

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En estas fiestas en que la gran mayoría corren de una lado para otro, tratando de buscar el regalo perfecto para agradar, con un detalle o algo esperado.  Son muchos los hogares, donde esta noche no pasará el “viejito pascuero”, y no es solo porque la economía esté débil, o la cesantía haya abrazado esas familias, sino porque a veces no están los que deberían estar.

La navidad es para los niños, siempre fue así. No hay satisfacción más grande que el agradecimiento de un niño al recibir un regalo añorado o una sorpresa inesperada, su rostro es la mejor evidencia de cómo ha sido el resultado de ese obsequio.  «Recuerdo que cuando niño, siempre soñé con la bicicleta que nunca llegó, lo entendía porque era un costo bastante alto para mis padres, pero apenas tuve mis primeros ingresos, me compré una. Y el sueño se cumplió…» Ahí me di cuenta que uno nunca debe dejar de desear las cosas, a veces se demoran más de lo que creemos, pero hay que mantener la ilusión siempre, porque ese “día” llegará.

Es por eso que con ese recuerdo de infancia, pienso en los padres que hoy no pueden abrazar a sus hijos y entregarles un regalo, cenar con ellos, míralos, escucharlos o simplemente verlos sonreír,  porque estas fechas son para ellos, los niños. Y si pensamos que hay padres que tienen la dicha de poder  vivir con sus hijos, disfrútenlos cada momento, es un privilegio que  muchos, no siempre han valorado.  

Cuando sabes que tus hijos están bien, celebrando en otro hogar con sus seres queridos, ya comienzas a entender que la navidad es solo para ellos, que algún día podrán disfrutarla juntos. Quizás el próximo año, tal vez cuando sean más grandes y decidan querer compartir ese día contigo, algo puede pasar de aquí al futuro, pero la esperanza se tiene que mantener intacta porque al menos una llamada, puede alegrarte y calmar esa ausencia.

Pero cuando un hijo, no está y no estará mañana, cuando su luz se apagó y solo el recuerdo acompaña en estas fiestas, imagino que debe ser demasiado triste, que no debe haber consuelo, que aunque te digan que la vida continúa, debe ser otra vida, porque parte de nosotros se va con el ser tan preciado, que ya no está.

Así le debe suceder a los de padres que por alguna u otra razón, hoy, no estarán con sus hijos compartiendo una cena en familia y mirando sus rostros al abrir un regalo.

Solo queremos decirles que siempre se puede estar peor, que nuestro dolor a veces es mínimo comparado con el de al lado, que tenemos que ser mas humanos, escuchar más y hablar menos, que preguntemos antes de hacer y que hagamos cuando decimos que vamos a hacerlo.

TemucoDiario.cl les envía un afectuoso saludo de Paz y Amor en estas fechas, en donde es necesario pensar, qué ejemplo somos para nuestros hijos, y para quienes no podrán abrazar a sus seres queridos, recuerden que siempre hay alguien que espera por un abrazo.

por: Ramón Jarasman

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