Columna de OpiniónNacional

Contaminantes emergentes en el agua

Columna de Opinión por: Dr. Carlos Peña Académico Instituto de Ciencias Químicas Aplicadas Facultad de Ingeniería Universidad Autónoma de Chile

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No solo las industrias contaminan, también lo hacen los ciudadanos comunes y corrientes a través del mal desecho de residuos domiciliarios. Habitualmente esto se desarrolla mediante la emisión de un grupo de sustancias que de modo habitual no son tóxicas, pero que su constante desecho puede convertirlas en una problemática de mucho riesgo ambiental. Ellos son los llamados contaminantes emergentes, sustancias para las que en principio no existe mayor regulación en el mundo, pero que en Estados Unidos y Europa ya están siendo consideradas en los programas de monitoreo ambiental. Entre ellos se encuentran los fármacos y algunos componentes de los llamados productos de higiene personal.

Si bien muchos estudios demuestras que estos productos son de baja toxicidad, su continua descarga puede dar origen a derivados que son considerados contaminantes primarios como las dibenzo‐p‐dioxinas policloradas.

Entre estos contaminantes emergentes encontramos a los antibióticos, los analgésicos y antiinflamatorios, psicofármacos, anovulatorios orales, aditivos presentes en perfumes como bencenos y parabenos y algunos antisépticos de uso común como el triclosán. Salvo el caso de algunos pocos, como el triclosan, su uso y desecho no está regulado, pero son candidatos a serlo, por sus potenciales impactos acumulativos. Ejemplos particulares de contaminantes emergentes que han sido objeto de estudio son carbamazepina, ampicilina, atenolol, cetirizina, naproxeno, diclofenaco, azitromicina, prednisona y ketoprofeno entre otros, los cuales no pueden provenir de otra fuente que no sea el mal desecho que damos a los fármacos vencidos o que no se consumen por falta de adherencia al tratamiento indicado por un facultativo.

Una de las dificultades mayores que plantea la detección e identificación de estos compuestos es su baja concentración, lo que lleva al uso de sofisticadas técnicas de preconcentración y posterior cuantificación de los mismos.

Afortunadamente, en Chile y el mundo existen diversos estudios que muestran como los contaminantes emergentes pueden ser eficientemente degradados mediante el uso de técnicas de oxidación avanzadas, entre las que destaca la electrooxidación y la fotoelectrooxidación, capaces de llevar a concentraciones indetectables estos contaminantes en aguas superficiales y así evitar su concentración en flora y fauna acuática.

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