Reacomodos en La Araucanía: desde la carrera senatorial reaparecen en cargos clave del Gobierno
Ex diputados y candidatos a senadores, Jorge Rathgeb y Henry Leal, asumen en carteras técnicas del Gabinete Regional

La política regional de La Araucanía vuelve a mostrar una de sus caras más conocidas: la reconfiguración de liderazgos tras derrotas electorales o cambios de escenario. Esta vez, dos nombres que figuraban como cartas fuertes hacia el Senado —Jorge Rathgeb y Henry Leal— han retomado protagonismo, aunque desde veredas administrativas que abren tanto interrogantes como lecturas políticas.
Hace algunas semanas, Rathgeb asumió como secretario regional ministerial de Energía, cargo que había quedado vacante tras la salida del profesional Patrick Dungan. Su llegada se produce en un momento particularmente sensible: el inicio de la temporada invernal, con los desafíos que implica garantizar la continuidad del suministro eléctrico en una región históricamente golpeada por cortes, sumado a la implementación de políticas como la ampliación del acceso al gas para los sectores más vulnerables.
Por su parte, el ex diputado Henry Leal —quien hasta hace poco asomaba como carta senatorial de la UDI— asumió como director regional de CORFO. Desde esa posición, ha señalado que su gestión estará enfocada en la reactivación económica, el crecimiento productivo y la generación de empleo, en una región que sigue enfrentando rezagos estructurales en inversión y dinamismo.
Las designaciones no han pasado desapercibidas, y con ello surge una pregunta inevitable: ¿se trata de premios de consuelo tras un revés electoral, o de reconocimientos a trayectorias políticas consolidadas?
Ambas lecturas conviven. Por un lado, se cuestiona que cargos de carácter técnico —como una seremi sectorial o la dirección regional de CORFO— sean ocupados por figuras eminentemente políticas, lo que podría reflejar una falta de renovación de cuadros o de profesionales especializados en áreas estratégicas. Esta crítica apunta directamente a la capacidad del gobierno para nutrirse de nuevos liderazgos técnicos en una región compleja.
Sin embargo, existe otra dimensión menos evidente, pero igualmente relevante: el peso político que Rathgeb y Leal imprimen a la gestión regional. En un escenario donde la gobernabilidad en La Araucanía requiere articulación, redes y capacidad de interlocución, la experiencia de ambos podría transformarse en un activo para la administración del delegado presidencial Francisco Ljubetic.
No obstante, ninguno de los dos fue ubicado en carteras tradicionalmente políticas —como MOP, Vivienda, Gobierno o Desarrollo Social— donde su experiencia parlamentaria habría tenido un encaje más natural. En cambio, fueron derivados a espacios de gestión técnica.
Lo cierto es que ambos movimientos reflejan una práctica habitual en la política chilena: la reutilización de figuras con capital político disponible. No es un fenómeno nuevo, pero sí particularmente visible en regiones donde los liderazgos son escasos y altamente concentrados.
Así, lo que para algunos puede ser interpretado como un “premio de consuelo”, para otros responde a una lógica de pragmatismo político. La verdadera evaluación, en todo caso, no estará en el origen de sus nombramientos, sino en su capacidad de gestión y en los resultados que logren exhibir en un territorio que exige soluciones más que lecturas.





