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Nada más reparador para el cerebro que contemplar el mar

El sonido del mar reduce nuestros niveles de cortisol, la hormona del estrés y nos transmite calma

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Nosotros como región de la Araucanía, somos afortunados, ya que contamos con costa para poder deleitarnos con lo maravilloso y reparador que es poder disfrutar el mar. Un estudio científico destacó la relación existente entre la salud y el contacto con la playa,  esto mientras nos damos el tiempo para contemplar el mar. El  proyecto llamado BlueHealth, donde descubrieron que el sonido del mar reduce nuestros niveles de cortisol, la hormona del estrés y nos transmite calma. El hecho de que una persona se pare a observar el mar comienza a generar diversas reacciones específicas en la zona del cerebro, dando inicio a reacciones que promueven una reacción de satisfacción.

Los investigadores descubrieron que la resonancia del mar estimula la corteza prefrontal, una parte del cerebro responsable de nuestras emociones y reflexión personal, por lo que nuestros cerebros logran ampliar la capacidad de auto conocernos y sentirnos bien emocionalmente.

Asimismo, el sonido del Océano genera en las personas iones negativos, los cuales al ser recepcionados por el humano, promueven modificaciones moleculares que dan la sensación de paz.

Existe otro estudio que afirmaría esta investigación, donde incluso han sugerido que el sonido que emite el mar nos recordaría los latidos del corazón que sentíamos cuando estábamos en el vientre materno.

El neurocientífico Michael Merzenich explicó también que uno de los placeres de mirar el mar se debe a que «percibimos un entorno predecible y estable».

Algunos de los beneficios  más  importantes que nos entrega el mar:

  1. Induce un estado meditativo

El sonido de las olas del mar estimula un estado meditativo y potencia una actitud mindulness. De hecho, no es casualidad que este sonido se utilice a menudo en las sesiones de relajación pues se ha demostrado que genera cambios en las ondas cerebrales. Específicamente, promueve las ondas alfa, las cuales se han vinculado con un estado de atención sin esfuerzo.

Estas ondas aparecen cuando estamos tranquilos y relajados pero también tan concentrados que todo a nuestro alrededor desaparece, incluso el tiempo. Curiosamente, estas ondas también promueven un estado de claridad mental y estimulan el pensamiento creativo.

  1. Estimula la creatividad

Cuando estamos cerca del mar, nuestro cerebro cambia su modo de funcionamiento, pasa del modo “ocupado” al modo “relajado”. Lo interesante es que en este modo se activa la red neural por defecto, que es precisamente la que se ha vinculado con el insight y la aparición de las ideas más originales y creativas.

Lo que sucede es que el mar nos permite dejar de lado nuestras preocupaciones y hace que la zona prefontral de nuestro cerebro ceda el control, dejando que fluya libremente la creatividad. En este estado nos mostramos más abiertos a las experiencias y somos menos críticos.

  1. Genera un poderoso estado de asombro y admiración

No hay nada como contemplar la inmensidad del mar para experimentar esa sensación mezcla de asombro y admiración ante la inmensidad. En este sentido, psicólogos de la universidades de Stanford y Minnesota han descubierto que esta experiencia puede potenciar una profunda sensación de bienestar.

Este tipo de experiencias «expansivas» nos obligan a cambiar nuestro esquema mental para poder procesar lo que estamos viviendo, de manera que se produce un cambio drástico en nuestra manera de pensar e incluso influye en la toma de decisiones, haciendo que pensemos más en los demás y seamos más generosos.

También se ha demostrado que esas experiencias alteran nuestra percepción del tiempo, como si estuviéramos inmersos, literalmente, en una gran burbuja.

  1. Mejora el desempeño cognitivo

El entorno en el que nos desenvolvemos está cargado de iones, tanto negativos como positivos.

Se ha descubierto que los iones positivos, como los que emiten la mayoría de los equipos electrónicos, drenan nuestra energía. Al contrario, los iones negativos, que son comunes en el mar, generan un estado de activación.

De hecho, un estudio realizado en el Mount Carmel College de Bangalore desveló que los iones negativos tienen un efecto positivo en nuestro desempeño cognitivo. Estos psicólogos sometieron a los participantes a diferentes test de memoria, atención y toma de decisiones y apreciaron que su desempeño disminuía cuando la atmósfera estaba cargada de iones positivos y aumentaba cuando habían más iones negativos.

Otro estudio realizado en la Universidad de California desveló que los iones negativos también estimulan la producción de serotonina en el cerebro, lo cual contribuye a que nos sintamos más relajados y a la vez llenos de energía.

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