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Temuco homenajea a Francisco Molina por sus 50 años como cuartelero

Actualmente, el homenajeado dice disfrutar de un presente más tranquilo gracias a la regulación de los turnos.

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En una emotiva ceremonia realizada en su despacho, el alcalde de Temuco, Roberto Neira, entregó un reconocimiento oficial a Francisco Molina Sánchez, quien cumplió cinco décadas de servicio ininterrumpido en la Séptima Compañía de Bomberos. El homenaje resaltó la figura de este funcionario, cuya labor en el cuartel de Avenida San Martín casi llegando a Andes ha sido fundamental para la operatividad de la unidad y la seguridad de los vecinos del sector.

El alcalde Neira subrayó que la labor del cuartelero es una pieza clave dentro del engranaje de Bomberos, ya que, a diferencia de los voluntarios, son funcionarios contratados, responsables directos de la conducción y el mantenimiento de las máquinas. Durante el encuentro, la autoridad destacó que el compromiso de Molina ha trascendido lo laboral para convertirse en un legado familiar, transformándose en un ejemplo que hoy siguen sus hijos y nietos, quienes también se han integrado a las filas de la institución motivados por su testimonio de servicio público.

«Para mí es algo nuevo porque no pensaba que recibiría un homenaje por mi trabajo. Es primera vez que la municipalidad me hace un reconocimiento, así que estoy contento y me queda un buen recuerdo de estos 50 años siendo el más antiguo de todos los cuarteleros de Temuco», expresó el funcionario con evidente emoción.

Francisco Molina recordó sus inicios cuando llegó desde Viña del Mar a una compañía que en ese entonces se encontraba en los límites urbanos de la ciudad, rodeada de campos. En aquellos años, el régimen de trabajo era de dedicación absoluta, pues los cuarteleros debían residir en el mismo edificio y mantenerse operativos las 24 horas del día durante toda la semana. Esta realidad, que solo cambió recientemente con la incorporación de nuevas leyes laborales, convirtió a Molina en un testigo privilegiado del crecimiento de la Séptima Compañía, la cual pasó de tener un solo carro a contar con tres modernas unidades.

HERIDO EN SERVICIO

Entre las vivencias que marcaron su trayectoria, Molina relató con humildad un grave accidente sufrido en 1983 durante un incendio en un edificio de la Avenida Alemania. En aquella oportunidad, al intentar trasladar un cilindro de gas inflamado y proteger a dos bomberos recién ingresados, cedió sus propios guantes de seguridad a uno de los voluntarios, momento en que el recipiente se prendió con violencia, lo que le provocó severas quemaduras en las manos y el cabello. Este acto de abnegación lo mantuvo internado durante un mes en una clínica local para lograr recuperarse y otro mes para la rehabilitación de sus extremidades, episodio que hoy recuerda como el pasaje más serio de su carrera en Bomberos.

Actualmente, el homenajeado dice disfrutar de un presente más tranquilo gracias a la regulación de los turnos y el respeto a los tiempos de descanso, lo que le permite compartir más con su extensa familia de bomberos. Con dos hijos, dos nietas y varios descendientes más en proceso de formación dentro de la misma compañía, Francisco Molina Sánchez se mantiene como el cuartelero más antiguo de Temuco, consolidando una tradición de sacrificio y entrega que ha dejado una huella en la historia del Cuerpo de Bomberos de Temuco.

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