
Una jornada intensa y por momentos tensa protagonizó el Presidente José Antonio Kast en su visita a Temuco, en la Región de La Araucanía, donde combinó actividades oficiales con protestas ciudadanas y un diálogo directo —megáfono en mano— con trabajadores de la salud.
El Mandatario arribó durante la mañana con una agenda acotada, centrada principalmente en la inauguración del Centro Oncológico Ambulatorio Infantil TROI en el Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena, uno de los principales recintos asistenciales de la zona.
Sin embargo, su llegada estuvo lejos de ser tranquila. En el frontis del hospital fue recibido entre gritos y consignas por funcionarios de la salud, quienes manifestaron su rechazo a eventuales recortes presupuestarios en el sector.
Carteles con frases como “No al recorte” y “la salud no se recorta” marcaron el ambiente de la protesta, que rápidamente escaló a un intercambio directo entre el Presidente y los manifestantes.
En ese contexto, Kast decidió enfrentar la situación sin intermediarios: tomó un megáfono y se dirigió a los funcionarios, intentando bajar la tensión y responder a sus inquietudes. “No va a haber ningún recorte que pueda afectar la salud”, aseguró, junto con agradecer la labor de los trabajadores.
El diálogo, sin embargo, estuvo lejos de ser fluido. Hubo momentos de alta tensión, incluyendo recriminaciones directas de dirigentes que cuestionaron la visita presidencial y la veracidad de los anuncios.
Pese a ello, el Mandatario insistió en mantener el respeto y pidió incluso bajar los carteles para facilitar la conversación, en una escena que se extendió por varios minutos y que se transformó en uno de los episodios más comentados de la jornada.
Al cierre del encuentro, representantes del gremio entregaron cartas con sus demandas, las que el Presidente recibió antes de retirarse del lugar, dando por finalizada una visita breve pero cargada de simbolismo político.
Así, la escala de Kast en Temuco dejó un balance mixto: una inauguración relevante en materia de salud, pero también una señal clara del clima de inquietud que persiste entre los trabajadores del sector frente al escenario presupuestario





