El reemplazante
Columna de opinión por Javier Huiliñir Curío Académico Formación e Identidad Santo Tomás, sede Temuco

El año 2012 fue emitido el primer capítulo de la serie de Televisión EL REEMPLAZANTE, una producción audiovisual chilena que describe cómo Carlos una persona proveniente del mundo de las finanzas por circunstancias de la vida realiza un reemplazo cómo profesor de matemáticas en un Liceo, emergiendo en esta nueva etapa del profesor Charly (cómo le dicen las/los estudiantes) diferentes experiencias en el ámbito social y humano. Considerando este contexto educativo/social, podemos posibilitar una reflexión respecto a cómo comprendemos la educación en nuestro país, es decir, qué significa para nosotras/nosotros esta acción, y sí tenemos cuál es nuestra comprensión de los roles que desarrollan quienes están en este proceso de búsqueda de nuevos aprendizajes, cómo quienes realizan el ejercicio pedagógico de enseñar.
En este contexto, la pensadora chilena Diana Aurenque Stephan, en una entrevista del año 2020 señala: “Las/los profesores son, sin duda, fundamentales en el proceso educativo. Pero no por ser simples transmisores de contenidos ni por homogenizar a los individuos como bienes intercambiables; sino, porque siendo humanos y no máquinas propician el encuentro afectivo adecuado con los otros, dando lugar a la emoción del aprender, disfrutar resolver problemas, reconocer y superar las dificultades y fomentar la creatividad –todo en comunidad”. Esta afirmación, deja de manifiesto cómo el aula de clases no es un simple espacio físico donde estudiante y profesor(a) interactúan, es mucho más que esto, puesto que, es un lugar donde ambos(as) exploran nuevas rutas de aprendizaje por medio del diálogo junto con la escucha colocando en valor distintas búsquedas personales que pueden volverse comunes obtenido alguna respuesta o dejando el cuestionamiento instalando para seguir revisando opciones que pueda satisfacer esa inquietud en función de la obtención de nuevos saberes. De igual modo, la educación formal, no puede sólo comprenderse como un “algo por cumplir” menospreciando su importancia, porque es una experiencia vital para que las personas podamos seguir expandiendo nuestro entendimiento de la realidad que nos rodea junto con el desarrollo de nuevas herramientas en el ámbito humano.
Por lo tanto, no dejemos pasar esta acción por nuestras vidas, por el contrario, hagámonos parte de este proceso humano que de una u otra forma nos hace más humanos.




