Publicidad
ActualidadAraucaníaEducación

En reciclaje y hasta mapudungún y animé: así se incorpora el aprendizaje socioemocional escuelas de Ñuble y La Araucanía

Este nuevo proyecto de Fundación Kiri se aplica este año en doce establecimientos de Ñuble y La Araucanía. La idea es que el aprendizaje socioemocional no sea una actividad separada, sino que forme parte de la experiencia cotidiana de los estudiantes.

Publicidad Publicidad

¿Qué tienen en común un taller de reciclaje, uno de mapudungún y otro de cómic y animé? Aunque parecen experiencias completamente distintas, en escuelas de Ñuble y La Araucanía están incorporando trabajar habilidades como la autorregulación, la empatía, la colaboración y la resolución de conflictos en sus talleres.

La experiencia forma parte de “Ecosistemas Territoriales de Bienestar”, iniciativa impulsada por Fundación Kiri junto a Grupo Educativo NeuroUC, Fundación Mustakis y Fundación Impúlsate, fue uno de los proyectos ganadores del Fondo Efecto Colectivo, alianza liderada por Fundación ReImagina con el apoyo de BHP Foundation y el patrocinio del Ministerio de Educación y la UNESCO, que busca incorporar el aprendizaje socioemocional en los talleres que los establecimientos ya realizan durante la Jornada Escolar Completa.

La idea es que el aprendizaje socioemocional no sea una actividad separada, sino que forme parte de la experiencia cotidiana de los estudiantes. Para ello, los docentes incorporan rituales de inicio y cierre, momentos de reflexión, actividades de juego, dinámicas para fortalecer el sentido de pertenencia y los denominados “Kernels”. Así, estas herramientas pueden integrarse en talleres o clases de cualquier tipo.

Los Kernels son una metodología desarrollada por el EASEL Lab de la Universidad de Harvard que Fundación Kiri lleva cuatro años implementando y adaptando en Chile. Son actividades breves, lúdicas, de bajo costo y basadas en evidencia, orientadas a fortalecer distintas habilidades socioemocionales.

Estas “semillas” o núcleos de aprendizaje surgieron luego de que investigadores de Harvard analizaran 25 programas líderes de aprendizaje socioemocional e identificaran prácticas con buenos resultados. Una de sus principales características es su flexibilidad: pueden incorporarse en distintos momentos y actividades sin necesidad de implementar un programa completo o seguir una clase estandarizada.

“Hoy sabemos que el aprendizaje no ocurre solo desde lo académico. Las habilidades socioemocionales son fundamentales para que niños, niñas y jóvenes puedan relacionarse, perseverar, enfrentar frustraciones y aprender en comunidad”, señala Florencia Álamos, directora ejecutiva y cofundadora de Fundación Kiri.

Adaptarse a cada escuela

Esa flexibilidad resultó clave al llevar el modelo a estas escuelas. En vez de diseñar clases estandarizadas para cada disciplina, el proyecto definió componentes que los profesores pudieran incorporar a los talleres que ya realizan. Así, un taller de fútbol femenino, mapudungún, huerto o ajedrez mantiene sus propios contenidos, pero suma prácticas orientadas al bienestar y al desarrollo socioemocional.

Los docentes tampoco reciben un guion detallado: adaptan las herramientas a sus estudiantes, su disciplina y la realidad territorial de cada comunidad. Para apoyarlos, Fundación Kiri desarrolla un proceso de acompañamiento que incluye diseño, implementación, observación de los talleres y retroalimentación. El avance se evalúa mediante encuestas, observaciones y la experiencia reportada por los propios profesores.

Tras un pilotaje realizado durante 2025 en cuatro establecimientos de San Carlos y Temuco, este año se sumaron ocho nuevas comunidades educativas en Bulnes, Loncoche, Gorbea, Temuco, Victoria y el Servicio Local de Educación Pública Costa Araucanía. Así, llegó a doce establecimientos con un índice de vulnerabilidad promedio de 93,8%, beneficiando a más de 1.400 estudiantes y fortaleciendo el trabajo de 74 docentes y 15 integrantes de equipos directivos.

El objetivo ahora es perfeccionar un modelo que pueda llegar progresivamente a más escuelas y profesores, manteniendo la capacidad de adaptarse a cada territorio. Así, talleres que van desde el reciclaje hasta el mapudungún o el animé pueden transformarse también en espacios cotidianos para aprender a relacionarse, colaborar y desenvolverse en comunidad.

Publicidad
Botón volver arriba