Estudio concluye que el oficialismo habría alcanzado mayoría absoluta en la Cámara con el nuevo redistritaje del Servel
El análisis -elaborado por Roberto Munita, director de Administración Pública de la Universidad Andrés Bello- midió el efecto que podría haber tenido en los comicios de 2025 la nueva distribución de diputados por distrito, la cual entrará en vigor en la elección parlamentaria de 2029.

El Servicio Electoral de Chile (Servel) aplicó recientemente el mecanismo de redistritaje contemplado en la Ley N° 20.840. Dicha norma establece que cada diez años el organismo debe ajustar el número de diputados por distrito en función del crecimiento demográfico de cada zona. Las nuevas reglas de asignación de escaños entrarán en vigor para la elección parlamentaria de 2029.
Como resultado de este proceso, de los 28 distritos existentes, ocho aumentaron su cuota de representantes —con especial concentración en la Región Metropolitana, además de Antofagasta y el Biobío— y otros ocho la redujeron, afectando principalmente a distritos de La Araucanía, el Maule, O’Higgins, Los Lagos, y a las regiones con distrito único de Ñuble, Atacama y Los Ríos. Los 12 distritos restantes no experimentaron variación en su magnitud.
En este contexto, Roberto Munita, académico de la Facultad de Economía y Negocios y director de la carrera de Administración Pública de la Universidad Andrés Bello (UNAB), realizó una simulación para determinar cómo habría sido la composición de la Cámara de Diputados tras la elección de noviembre de 2025, de haberse aplicado las nuevas reglas de redistritaje.
Los hallazgos
Manteniendo los mismos resultados electorales por bloque político, los cambios habrían sido los siguientes:
- Pacto Cambio por Chile (Partido Republicano, Partido Nacional Libertario y Partido Social Cristiano): habría aumentado de 42 a 43 diputados.
- Pacto Chile Grande y Unido (RN, UDI, Evópoli y Demócratas): habría subido de 34 a 35 escaños.
- Partido de la Gente: habría bajado de 14 a 13 parlamentarios.
- Pacto Unidad por Chile (fuerzas de izquierda y centroizquierda): habría disminuido de 61 a 60 escaños.
La conclusión más relevante del estudio es que la suma de los dos pactos oficialistas —Cambio por Chile y Chile Grande y Unido— habría alcanzado 78 escaños, constituyendo la mayoría absoluta de la Cámara.
ALCANCES Y LIMITACIONES
Munita fue enfático en precisar el carácter del ejercicio: «no es una verdad revelada; es un ejercicio académico y matemático». El académico reconoció dos limitaciones principales: “al modificarse la magnitud de los distritos, cambia también el número máximo de candidatos que cada bloque puede presentar, lo que podría alterar los resultados. Asimismo, un cambio en las reglas de distritaje modifica la estrategia de los partidos, por lo que no es posible garantizar que las votaciones hubieran sido idénticas en los 16 distritos que experimentaron variación”.
Con todo, Munita subrayó la validez y utilidad del ejercicio: «el redistritaje se aplica a pocos meses de la elección, por lo que la simulación es bastante certera y permite hacer buenos análisis de cara a las próximas elecciones».
Además, destacó que el nuevo mapa electoral corrige distorsiones históricas: «había injusticias palpables, como el caso de Atacama, que tenía cinco diputados pese a contar con menos población que todos los distritos de cuatro diputados, e incluso menos que Tarapacá, que tenía y sigue teniendo tres. Con este redistritaje, el Servel se hace cargo de esas distorsiones y avanza hacia un sistema más proporcional».
CONCENTRACIÓN EN RM
Ante la crítica emanada desde algunos sectores de que los distritos fortalecidos por el cambio se concentran mayoritariamente en la Región Metropolitana, Munita relativizó la objeción: «el problema no es el redistritaje, sino el hecho de que casi el 40% de la población vive en la Región Metropolitana. Nuestro sistema electoral se basa en que la Cámara de Diputados debiera representar a la población, entonces, es lógico que los escaños se concentren en las regiones cuya población ha crecido en el último tiempo, como Antofagasta, el Biobío y, por cierto, la Región Metropolitana. El Senado, por el contrario, es la rama del Congreso que debiera asegurar equilibrio e igual representación a las regiones, con independencia de su población. Si hay espacio para alguna reforma que compense a los territorios menos poblados, a mi juicio, debe hacerse justamente en el Senado”.
El académico remarcó que, si bien hay una mayor concentración de diputados en la Región Metropolitana, el escenario podría ser peor: “las reglas de distritaje que tuvo que observar el Servel establecían un mínimo de tres y un máximo de ocho escaños por distrito. Esto asegura que incluso las regiones con menor población tengan tres parlamentarios. De lo contrario, la repartición hubiese sido caóticamente más favorable al Gran Santiago”.





