Fuegos artificiales y mascotas: cómo protegerlas durante las fiestas de fin de año

Las fiestas de fin de año son sinónimo de celebraciones y fuegos artificiales, aumentando su uso en zonas residenciales en los últimos años, y junto a esto crecen los riesgos para personas y animales. Distintos organismos y especialistas alertan sobre los efectos nocivos de estos productos, no solo en humanos, sino también en las mascotas y la fauna local.
Así, mientras para las personas los estallidos son motivo de alegría, para perros, gatos y otras mascotas pueden ser fuente de estrés y miedo. Su oído es mucho más sensible que el humano, y los fuertes ruidos pueden provocarles temblores, ansiedad, salivación excesiva e incluso intentos de escape que ponen en riesgo su seguridad.
Expertos en medicina veterinaria recomiendan que, durante los horarios de mayor pirotecnia, las mascotas permanezcan dentro del hogar, con puertas y ventanas cerradas. Esto debido a la importancia de que tengan un espacio seguro y familiar, con su cama, juguetes o mantas, donde puedan refugiarse. Cerrar cortinas y poner música suave ayuda a disminuir el impacto del ruido.
Si el animal ya muestra signos de miedo, los especialistas aconsejan mantener la calma y acompañarlo sin forzarlo. Hablarle con voz suave y permitirle elegir su lugar de refugio es clave. No se debe castigar ni sobreproteger en exceso, y el contacto físico solo debe darse si el animal lo acepta voluntariamente. En casos de miedo intenso o recurrente, conviene consultar con un médico veterinario para recibir orientación profesional.
Los paseos durante la pirotecnia deben evitarse, y la exposición directa a los fuegos artificiales está totalmente desaconsejada. Tomar estas precauciones no solo protege la salud física de las mascotas, sino que también contribuye a su bienestar emocional.
Consejos para proteger a las mascotas
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Preparar un lugar seguro y familiar dentro del hogar, con comida, agua, cama y juguetes.
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Mantener las ventanas y cortinas cerradas, con luz tenue y música suave para reducir el ruido exterior.
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Observar el comportamiento de la mascota y estar atento a síntomas de estrés que no deberían prolongarse más de 48 horas; de persistir, consultar al veterinario.
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Aumentar la actividad física antes de la celebración para favorecer un sueño más profundo.
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Evitar la automedicación; cualquier medicamento debe ser indicado por un profesional.
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Tener a las mascotas correctamente identificadas, en caso de que huyan asustadas.
Con simples medidas de prevención, es posible disfrutar de las celebraciones de fin de año de manera segura, cuidando a quienes no pueden pedir protección con palabras: nuestras mascotas.





