Emotivo adiós al Padre Jaime Villalobos: cientos de personas lo acompañaron desde la Catedral de Temuco hasta el Cementerio General
Escoltado siempre por la Tercera Compañía del Cuerpo de Bomberos, se vivió una emotiva jornada de despedida a quien era párroco de San Juan Pablo II de Pillanlelbún.

Con muestras de afecto de sus comunidades, familiares, amigos y compañeros de servicio, fueron despedidos los restos del padre Jaime Villalobos Farrán, sacerdote que este domingo cumpliría 46 años de ministerio, y que se desempeñaba como capellán regional del Cuerpo de Bomberos y del Centro Español de Temuco, además de ser párroco en San Juan Pablo II, en Pillanlelbún.
Su despedida tuvo un carácter especialmente significativo con la presencia del Cuerpo de Bomberos, institución a la que el Padre Jaime estuvo profundamente vinculado durante su ministerio, como voluntario y sacerdote.
El alcalde de Temuco, Roberto Neira Aburto, en su rol de edil y bombero destacó la profunda unidad que existía entre sus dos grandes vocaciones: el sacerdocio y el servicio bomberil:
“Jaime tenía dos grandes vocaciones, en realidad era una sola: servir a los demás. Su sacerdocio y su vocación bomberil estaban profundamente unidas. En ambos caminos había algo que lo definía: la entrega. (…) Quienes tuvimos la suerte de compartir con él, sabemos que Jaime no era un bombero solamente de nombre, era ese hombre que llegaba cuando las cosas estaban difíciles, llegaba con desayuno a la guardia nocturna. Era quien acompañaba después de una emergencia, era quien sabía cuándo había que hablar y cuándo simplemente había que guardar silencio”.
El Presidente Regional del Cuerpo de Bomberos Araucanía, Javier Pizarro Reckmann fue quien dirigió las palabras de despedida al Padre Jaime ante los cientos de personas que acudieron a la Catedral de Temuco:
“No es fácil despedir a quien durante tanto tiempo estuvo presente cuando más necesitamos una palabra de esperanza, una oración, un abrazo simplemente. Acompañó a nuestros voluntarios en momentos de alegría, pero especialmente en aquellos momentos difíciles que muchas veces solo quienes visten el uniforme de bomberos conocen. Estuvo junto a quienes acudían al llamado a la emergencia, estuvo junto a las familias, en momentos de dolor, de incertidumbre y de pérdida. Y también estuvo allí para recordarnos que incluso en las circunstancias más difíciles, nunca debemos perder la fe y la esperanza. Porque ser capellán de bomberos no significa solamente acompañar espiritualmente. Significa estar presente, significa caminar junto al que sufre, fortalecer al que está cansado y entregar consuelo cuando las palabras ya no alcanzan. Y el Padre Jaime supo hacerlo con generosidad, con humanidad y con una profunda vocación de servicio”.
Desde el Centro Español de Temuco, donde también era Capellán, el Presidente Directivo, Fabián Viguera Figueroa enfatizó la manera en que el Presbítero Jaime se involucró en la vida de sus socios y familias, acompañándolos en sus momentos más complejos:
“Su labor fue mucho más allá de los actos oficiales, él eligió lo más difícil y valioso: involucrarse en la vida real de nuestras familias. Estuvo presente en las grandes alegrías, en matrimonios y oficios de muchas generaciones, y estuvo sobre todo en los días difíciles, ofreciendo su hombro y su palabra de consuelo a cada socio que lo necesitó, nunca preguntó si le correspondía, simplemente llegaba. (…) Con el Padre Jaime se nos va un amigo, un guía, pero no su legado. Sin lugar a dudas quedaron conversaciones pendientes, pero tenemos la certeza de que nos encontraremos en la Casa del Padre cuando llegue nuestra hora”.
También se hicieron presentes sus amigos del grupo Kanekas a través del Eduardo Sabugo Telechea quisieron recordar al sacerdote desde una dimensión más cotidiana y cercana, destacando su buen humor, su capacidad de acogida y su preocupación genuina por los demás:
“Su apostolado, su voluntad y su forma de acoger a las personas marcaron profundamente su labor sacerdotal. La comunidad de Temuco lo recibió, lo aceptó, lo abrazó y lo hizo parte de su vida, habiendo sido elegido ciudadano destacado de Temuco. Así llegó a nuestro grupo de amigos kanekas, que siendo un sacerdote, nos alegraba nuestros almuerzos, los simpáticos chistes, su buen humor y su grata conversación. (…) El padre fue alguien que se preocupó por el otro de una manera que pocas veces se ve. A quienes necesitaban consuelo, les llevaba esperanza; a los que sufrían les brindaba cercanía; a los que estaban en momentos difíciles les ofrecía un abrazo y una compañía que no se olvida”.
Posteriormente, la comunidad se reunió en torno a la Eucaristía para celebrar la Misa de Exequias presidida por el Obispo de Temuco, +Jorge Concha Cayuqueo, y concelebrada por el Pbro. José Manuel González Aguilera, Vicario General, junto al Pbro. Rodrigo Aguilar Gómez, Vicario Pastoral de la Diócesis San José de Temuco, acompañados por sacerdotes de distintas comunidades, diáconos y monaguillos.
Con una bomba a vapor y tirada por caballos, la carroza fúnebre escoltada por diez bomberos honorarios emprendió rumbo por las principales calles de la capital regional de La Araucanía hasta el Cementerio General.
Tras un último desfile ante el ataúd para rendir honores, el Padre Jaime Villalobos fue sepultado en el Mausoleo del Cuerpo de Bomberos de Temuco.





