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La Ruta Olvidada de Malleco

R-86: entre Traiguén y Los Sauces, una década de promesas, baches e incertidumbre

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Mientras en La Araucanía gran parte del debate público, político y empresarial gira en torno a la futura doble vía entre Freire y Villarrica, una realidad muy distinta se vive en el corazón de Malleco. Allí, entre Traiguén y Los Sauces, la Ruta R-86 sigue acumulando años de abandono, transformándose en un símbolo de la desigualdad en materia de infraestructura vial dentro de la región.

Son apenas 31 kilómetros de distancia, pero para quienes recorren diariamente esta ruta por trabajo, estudios, atención médica o actividades productivas, el trayecto se ha convertido en una prueba permanente de paciencia y riesgo.

La carpeta asfáltica presenta deformaciones, desniveles, grietas y baches que obligan a reducir la velocidad y realizar constantes maniobras evasivas. Autoridades locales han advertido reiteradamente que el deterioro genera un riesgo permanente de accidentes y afecta la conectividad de ambas comunas.

La situación no es nueva.Ya en 2018, el entonces diputado Jorge Rathgeb advertía sobre el deterioro de la vía y solicitaba al Ministerio de Obras Públicas una solución definitiva, señalando que cientos de conductores denunciaban el peligro que representaban los hoyos y el mal estado del pavimento. En aquella oportunidad se indicaba que la ruta no había recibido mejoras integrales durante varios años pese al tránsito constante de vehículos y camiones.

Ocho años después, el diagnóstico sigue siendo prácticamente el mismo.

Durante 2025, nuevamente se realizaron llamados públicos para acelerar las reparaciones. Rathgeb calificó la R-86 como uno de los tramos más peligrosos de La Araucanía, apuntando a la presencia de baches, bermas angostas, escasa demarcación y un flujo constante de vehículos de carga.

Las advertencias incluso han estado acompañadas por tragedias. Diversas autoridades han vinculado el deterioro de la ruta con una alta ocurrencia de accidentes y han insistido en la necesidad urgente de intervenir el camino antes de que continúen aumentando las cifras de siniestros.

La esperanza para los habitantes de Traiguén y Los Sauces era la reposición completa de la ruta.

Sin embargo, en 2026 el proyecto continúa atrapado en procesos administrativos. Según información publicada por medios regionales, la iniciativa se encuentra en etapa de reevaluación luego de que una licitación realizada en 2024 fuera declarada desierta. Las empresas interesadas presentaron ofertas que superaban ampliamente el presupuesto disponible, dejando nuevamente en suspenso una obra considerada estratégica para la provincia de Malleco.

La incertidumbre ha generado frustración entre alcaldes, dirigentes y parlamentarios, quienes han debido viajar incluso a Santiago para insistir ante el Ministerio de Obras Públicas sobre la necesidad de destrabar la inversión.

La sensación de abandono se profundiza cuando la comparación surge inevitablemente con el proyecto de doble vía Freire–Villarrica.

Durante años, esa iniciativa ha concentrado estudios, debates, consultas ciudadanas, anuncios ministeriales y cobertura mediática. Se trata de una obra proyectada para más de 80 kilómetros y con inversiones que superan los cientos de millones de dólares.

Incluso recientemente se informó que la futura doble vía podría estar operativa recién hacia 2037, manteniéndose como uno de los principales proyectos de infraestructura regional.

Para muchos habitantes de Malleco, la comparación resulta inevitable.

Mientras se discuten concesiones, plazos y diseños para una autopista moderna en la zona lacustre, la Ruta R-86 sigue esperando algo mucho más básico: un camino seguro, sin baches y con estándares mínimos de seguridad vial.

Es una percepción que se repite en conversaciones locales: parece existir una Araucanía que recibe atención permanente por su potencial turístico y otra que continúa esperando soluciones elementales para sus necesidades diarias.

La R-86 no sólo conecta Traiguén y Los Sauces. También constituye una vía estratégica para actividades agrícolas, forestales, turísticas y para el acceso a servicios básicos de cientos de familias de la provincia.

Por ella circulan trabajadores, estudiantes, ambulancias, transporte público y vehículos de emergencia. Su deterioro afecta directamente la calidad de vida de quienes habitan ese territorio.

Sin embargo, la demanda sigue siendo la misma que se escuchaba hace más de una década: una solución definitiva para una ruta que los vecinos consideran esencial y que, pese a innumerables anuncios y gestiones, continúa esperando su turno.

 

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